
Todo comenzó en 1990 una tarde de otoño en Río Gallegos, estaba sola en mi casa, no esperaba demasiado de nada ese día...el día era nublado, en el aire se respiraba la mismísima soledad, y las paredes que me rodeaban daban esa tranquilidad que a la ves era algo intranquila.
Decidí despejarme leyendo un libro ese día, me dirigí hacia la biblioteca, cosa que no estoy muy acostumbrada a hacer los días nublados suelo tomar una ducha y acostarme en la cama hasta que el mismo calor de las sabanas me duermen, pero esa tarde no lo había echo.
Elegí el libro “la ironía de la paranoia” de Leonard Brawned, comencé a leer sin mucha atención…era como mirar palabras sin analizarlas…ver una historia, que en mi cabeza no ocurría, que no imaginaba...algo que supuestamente y usualmente me llevaría a vivir en otro tiempo y otra realidad…. pero no lo hizo… sin embargo hubo una frase que me llamo mucho la atención sin una razón determinada “Todos conocemos las crudas verdades de la vida, las hemos escuchado, las hemos visto, hasta muchas veces aconsejado a terceros, pero cuando nos toca vivirlas nos cegamos sin razón de ser”.
Muchas veces suelo pensar que el silencio de mi casa me vuelve loca....que esas paredes en realidad me persiguen y me aíslan... que los olores y hasta los mínimos sonidos de esa habitación en realidad no existen, por suerte al mirar por la ventana y ver el manzano la tranquilidad me vuelve poco a poco .
Muchas veces me eh considerado loca... se que eh cambiado desde ese día de otoño ...desde ese otoño en si...se que todo lo que me paso ocurrió en una especie de secreto suicida, y que los rencores de esas tardes nunca saldrán a la vista, pero aun así...le ruego a dios volver a ser la misma de antes..o seguir cegada de las realidades crudas y miserables que tocan vivir, aunque suene mal y seco...me encantaría volver a ser la misma incrédula y a la ves ignorante de la realidad de la vida…ese otoño había renacido…ese otoño vi la vida de otra forma…ese otoño volví a nacer.
Deduzco que las situaciones vividas fueron demasiado para mi y mi cabeza, después de conocer a alguien que me trato diferente a otras personas, que al mismo tiempo se convirtió en mi mejor amigo pero después de una amistad muy larga surgió algo mas, si me enamore lo admito, pero no solo era eso, creo que llegue a obsesionarme, creo que el se llego a convertir en mi Zahir.
Todos saben que la obsesión por algo y en este caso por alguien no es buena…pero lo peor de todo es pensar todo el tiempo en lo mismo, ver tu sombra y ver la de otro, ver lo que sea y relacionarlo con la misma cosa y o persona.
Ya no podía seguir viviendo una vida así, si éramos felices, si talvez el creía que todo era perfecto, pero al mismo tiempo sentía que el no me amaba tanto como yo lo llegue a amar.
“ sabes que te amo, pero a veces siento que eso no te basta” no, no me bastaba, y por mi obsesión llegue a alejarlo.
Esas noches sin el fueron totalmente agotadoras…ya no tenia amigas ni amigos, ya no hablaba con nadie, mi cabeza solo pensaba en eso que ya no estaba, en mi obsesión sin lógica…¿Cómo no puedo estar conforme si se me que me ama? No lo se, a veces creo que lo que sentía iba mas allá del amor, a veces creo que la admiración que le tenia llego a tal punto que quería que fuera parte de mi y que no quería que se fuera….
La situación era enfermiza, eso no lo dudaba, así que decidí simplemente olvidarlo, borre su numero, queme sus fotos, sus cartas, regalos, me deshice de todo lo que me recordaba a el.
Mi casa había quedado casi desértica, mi hogar ya ahora no parecía tal cosa…solo cuatro paredes y un techo, los recuerdos ya los había quemado por completo.
¿Cómo pude deshacerme de todo sin rencores? Fácil…las cosas eran cosas y las extrañaba, pero no pensaba en otra cosa que no fuera el, así que la lógica de todo lo que hice y hacia, de todo lo que queme, era como si en realidad todas esas cosas … no las estuviera haciendo, como si no existieran las situaciones y mucho menos mi vida cotidiana.
A los tres días de tratar de olvidarlo, lo fui a ver…hablamos, gritamos, nos enojamos, lloramos y hasta nos besamos….pero finalmente lo que hice fue lo mas razonable de todo lo que había echo hasta ese momento, simplemente, pensé en mi, en mi propia felicidad y en todo lo que yo era…acto consecutivo a este instante lo mate.
Ahora miro por la ventana, debajo de ese árbol, creo que ahora mi vida vuelve, creo que ahora sigo siendo yo…me pregunto como se sentirá debajo de ese manzano, aunque creo que ya no siente nada.
A pesar de haberlo matado y por momentos creer que mi vida vuelve a lo normal, el siempre esta en mi pensamiento y mi obsesión no cambió nada desde ese momento.
Decidí despejarme leyendo un libro ese día, me dirigí hacia la biblioteca, cosa que no estoy muy acostumbrada a hacer los días nublados suelo tomar una ducha y acostarme en la cama hasta que el mismo calor de las sabanas me duermen, pero esa tarde no lo había echo.
Elegí el libro “la ironía de la paranoia” de Leonard Brawned, comencé a leer sin mucha atención…era como mirar palabras sin analizarlas…ver una historia, que en mi cabeza no ocurría, que no imaginaba...algo que supuestamente y usualmente me llevaría a vivir en otro tiempo y otra realidad…. pero no lo hizo… sin embargo hubo una frase que me llamo mucho la atención sin una razón determinada “Todos conocemos las crudas verdades de la vida, las hemos escuchado, las hemos visto, hasta muchas veces aconsejado a terceros, pero cuando nos toca vivirlas nos cegamos sin razón de ser”.
Muchas veces suelo pensar que el silencio de mi casa me vuelve loca....que esas paredes en realidad me persiguen y me aíslan... que los olores y hasta los mínimos sonidos de esa habitación en realidad no existen, por suerte al mirar por la ventana y ver el manzano la tranquilidad me vuelve poco a poco .
Muchas veces me eh considerado loca... se que eh cambiado desde ese día de otoño ...desde ese otoño en si...se que todo lo que me paso ocurrió en una especie de secreto suicida, y que los rencores de esas tardes nunca saldrán a la vista, pero aun así...le ruego a dios volver a ser la misma de antes..o seguir cegada de las realidades crudas y miserables que tocan vivir, aunque suene mal y seco...me encantaría volver a ser la misma incrédula y a la ves ignorante de la realidad de la vida…ese otoño había renacido…ese otoño vi la vida de otra forma…ese otoño volví a nacer.
Deduzco que las situaciones vividas fueron demasiado para mi y mi cabeza, después de conocer a alguien que me trato diferente a otras personas, que al mismo tiempo se convirtió en mi mejor amigo pero después de una amistad muy larga surgió algo mas, si me enamore lo admito, pero no solo era eso, creo que llegue a obsesionarme, creo que el se llego a convertir en mi Zahir.
Todos saben que la obsesión por algo y en este caso por alguien no es buena…pero lo peor de todo es pensar todo el tiempo en lo mismo, ver tu sombra y ver la de otro, ver lo que sea y relacionarlo con la misma cosa y o persona.
Ya no podía seguir viviendo una vida así, si éramos felices, si talvez el creía que todo era perfecto, pero al mismo tiempo sentía que el no me amaba tanto como yo lo llegue a amar.
“ sabes que te amo, pero a veces siento que eso no te basta” no, no me bastaba, y por mi obsesión llegue a alejarlo.
Esas noches sin el fueron totalmente agotadoras…ya no tenia amigas ni amigos, ya no hablaba con nadie, mi cabeza solo pensaba en eso que ya no estaba, en mi obsesión sin lógica…¿Cómo no puedo estar conforme si se me que me ama? No lo se, a veces creo que lo que sentía iba mas allá del amor, a veces creo que la admiración que le tenia llego a tal punto que quería que fuera parte de mi y que no quería que se fuera….
La situación era enfermiza, eso no lo dudaba, así que decidí simplemente olvidarlo, borre su numero, queme sus fotos, sus cartas, regalos, me deshice de todo lo que me recordaba a el.
Mi casa había quedado casi desértica, mi hogar ya ahora no parecía tal cosa…solo cuatro paredes y un techo, los recuerdos ya los había quemado por completo.
¿Cómo pude deshacerme de todo sin rencores? Fácil…las cosas eran cosas y las extrañaba, pero no pensaba en otra cosa que no fuera el, así que la lógica de todo lo que hice y hacia, de todo lo que queme, era como si en realidad todas esas cosas … no las estuviera haciendo, como si no existieran las situaciones y mucho menos mi vida cotidiana.
A los tres días de tratar de olvidarlo, lo fui a ver…hablamos, gritamos, nos enojamos, lloramos y hasta nos besamos….pero finalmente lo que hice fue lo mas razonable de todo lo que había echo hasta ese momento, simplemente, pensé en mi, en mi propia felicidad y en todo lo que yo era…acto consecutivo a este instante lo mate.
Ahora miro por la ventana, debajo de ese árbol, creo que ahora mi vida vuelve, creo que ahora sigo siendo yo…me pregunto como se sentirá debajo de ese manzano, aunque creo que ya no siente nada.
A pesar de haberlo matado y por momentos creer que mi vida vuelve a lo normal, el siempre esta en mi pensamiento y mi obsesión no cambió nada desde ese momento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario